Aunque a día de hoy hallan pasado 32 días desde que dejé el tabaco, para mi es un cumple-mes, ya que mi primer día sin fumar fue el 16 de agosto.
Las sensaciones son contradictorias. Siento como si nunca hubiera fumado, seguridad de que nunca jamás volveré a fumar y orgullo de haber llegado hasta aquí; y por otro lado, aun me persigue la añoranza y cierta tristeza, momentos (aunque pocos) en los que me atacan las ganas, el mono durante unos segundos.
Físicamente me encuentro mal. Es como un resfriado constante. Dolor de cabeza, dolor en el pecho, tos, nariz y garganta irritados, cansancio, me cuesta respirar... la verdad es que esa mejoría que había empezado a sentir se ha esfumado.
No sabría decir si es realmente un resfriado (llevo casi una semana así) o se debe a que mi organismo se está limpiando, pero es una lata.
Todo me huele mal, la calle, la gente, las cosas... a pesar de los mocos, mi olfato está hipersensible y cualquier olor me molesta y ya ni digo el olor de tabaco, me irrita muchísimo.
Otros problemas, mi intestino ha empezado a funcionar "anormalmente". A pesar de que ya no voy "suelta" como cuando fumaba, la regularidad ya no existe. Hay días que sí, varias veces y días que no...
Parece que los aspectos más "negativos" de dejar de fumar han aparecido de golpe y tarde.
Aun así, me reitero, dejar de fumar es lo mejor que he hecho.
Me quedan por delante 2 meses más de tratamiento. Las nauseas han disminuido, la somnolencia también, y sé que si no fuera por esta medicación no hubiera logrado llegar hasta aquí.
Queda aun mucho por hacer. Puedo estar sin fumar, siento rechazo por el tabaco, a pesar que de vez en cuando lo desee, y eso es lo que me hace ver que aun me queda para superar la adicción.
"Superar una adicción no es aguantar sin aquello que te la provoca, sino dejar de desearlo."
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