Empecé a fumar a los 17 años... y no recuerdo bien por qué... creo que quería ser igual que el resto de amiguitos que tenia en el instituto, ellos fumaban tabaco y porros, y yo ni uno ni lo otro, me sentía fuera de lugar, una cría...
Supongo que a muchos fumadores les ha pasado igual. A pesar de tener toda la información necesaria para no caer en las garras del tabaco, caímos igualmente.
Lo que más me sorprende es que uno cae en esas garras a base de fuerza de voluntad. Nadie que pruebe un cigarrillo se engancha a la nicotina, es más bien al contrario, la primera reacción es de rechazo: tos, mareo, nauseas... Pero a base de fumar uno tras otro, a base de fuerza de voluntad para superar esas reacciones de rechazo, uno se acaba enganchando... cuando menos te lo esperas, sales de casa y vas directa al estanco porque no puedes pasar el día sin fumar, lo necesitas, ya eres un fumador de verdad.
Y es justo en ese momento en el que te das cuenta que ya no lo quieres ser... la fase de querer ser igual de "cool" que tus amiguitos ya ha pasado, has crecido y te das cuenta de que el tabaco no te aporta nada realmente. Pero aun así, no te acabas de decidir y sigues fumando, aun eres joven y no notas los efectos perjudiciales en tu salud, y como seguramente, aun fumas poco, tampoco te cuesta demasiado dinero...
Pero pasan los años, y la necesidad crece. Ya no solo eres un completo adicto a la nicotina, sino que cada vez necesitas más. El paquete, que en el instituto te duraba una semana, ahora te dura un día.
Llega fin de mes y no tienes un euro, ni tan siquiera para tabaco, y acabas comprando de liar o pidiendo pasta a alguien, cual yonki de la nicotina.
Empiezas a notar como tu salud se resiente. Te haces mayor y ves la necesidad de cuidarte, pero a la que haces algo de ejercicio físico, te ahogas, se te dispara el corazón y parece que te va a estallar una vena en el cerebro.
Empiezas a ser realmente consciente de que fuiste un completo idiota al empezar a fumar y emperrarte a ser como los demás. Maldices aquel día que se te pasó por la cabeza comprarte la primera cajetilla de cigarros, y te lamentas de no haberlo dejado a tiempo, cuando la adicción a la nicotina no era tan fuerte, cuando el cigarro aun no se había "incrustado" en tu vida, cuando todavía no dependías de él para enfrentarte a tu día a día.
Soy fumadora desde los 17 años, tengo 33. A lo largo de los últimos 10 años he dejado de fumar muchas veces, y he vuelto también muchas veces.
Luchar contra el tabaquismo no es tarea fácil. La adicción a la nicotina está dividida en 2 partes, la física y la psicológica. La adicción física es fácilmente superable; el problema de todo fumador que quiere dejar de fumar es la dependencia psicológica.
A lo largo de los años, el cigarro se vuelve tu "aliado", un aliado que en realidad es tu enemigo porque te va matando poco a poco, pero por eso, porque es poco a poco, no lo notamos. Llega un momento en el que no eres capaz de saborear ni disfrutar de ciertos momentos del día y de la vida si no puedes fumar.
Tomar un café, ver una peli, salir de fiesta, hacer un descanso en el trabajo... son cosas que un No fumador puede disfrutar plenamente, y cosas que un fumador ha perdido la capacidad de disfrutar si no es acompañándolas de un cigarro.
Este es el mayor problema del fumador. La ausencia de ese "aliado", hace que la vida le parezca triste, nada le divierte, nada le sirve para estar bien (durante los primeros meses sin tabaco). A parte la ansiedad, llega a ser terrorífica, horrible, insoportable.... por lo menos lo ha sido para mi.
Hace unos meses, decidí que quería dejar de fumar. Lo decidí seriamente. Me dirigí a mi medico en el centro de atención primaria de mi barrio y me apuntó a un taller para dejar de fumar que se impartía allí mismo.
Dos enfermeras nos dieron una charla, los motivos por los cuales fumamos, los síntomas que sentiríamos al dejar el tabaco, técnicas de relajación y motivación, y todos los medios para dejar de fumar.
A parte, nos hicieron el Test de Fagerström, un test que te indica el nivel que tienes de dependencia al tabaco.
Mi puntuación fue un 9: " El fumador es altamente dependiente de la nicotina". Ante esta situación, me hicieron un test de motivación, y salió una puntuación alta. La enfermera me indicó que no debía tratar de dejar de fumar sin ayuda farmacológica, ya que hacía poco que había superado las crisis de Trastorno de Pánico y era demasiado arriesgado, a parte, mi dependencia era muy elevada y era buena candidata para dejar de fumar con la ayuda del famoso Champix
Así pues, me decidí. La batalla iba a comenzar.
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